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Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el sol...EL ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo, también ha puesto el mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que DIOS ha hecho de principio a fin (ECLESIASTES 3)

AL QUIMIA es el arte de la "transmutación". Transmutar consite en transformar algo en otra cosa que es de una
naturaleza superior. En el plano espiritual los alquimistas transmutaban la naturaleza de lo irreal a lo real, del incosciente al consciente, de las tinieblas de la ignorancia a la luz de la verdad, de lo mortal a lo inmortal. La transmutación tanto físisca como espiritual es consecuencia de la "Elevación de las vibraciones"



domingo, 23 de noviembre de 2014

MI VIDA EN PLENITUD (II)



El Corazón juega un papel fundamental en esta tarea de educar la mente para vivir plenamente el presente. No en vano en neurocardiología ha llegado a denominársele " el emperador del cuerpo".

Y es que, se ha descubierto que el Corazón es quien coordina el funcionamiento armónico y acompasado de todo nuestro organismo ( incluido el cerebro ).

La neurocardiología  ha dado luz a un mundo oculto que resulta maravilloso y esclarecedor.

"Esta nueva línea de investigación indica que el corazón posee una forma de inteligencia diferente a la atribuida al cerebro, con mucha más influencia en nuestra vida de la que podemos imaginar: ambas inteligencias, la del cerebro y la del corazón, se complementan pero parece que el puesto de mando se sitúa en el corazón.

Conectar con la inteligencia del corazón supone adquirir una mayor sabiduría e inteligencia para vivir. Mientras que la inteligencia del cerebro tiende a analizar y a separar en partes, la inteligencia del corazón busca la síntesis.
La idea de que podemos pensar con el corazón ya no es sólo una metáfora sino que es, de hecho, algo muy real. La investigación científica está apuntando a que el corazón es fundamental como centro de inteligencia en los seres humanos.

Los biólogos moleculares nos dicen que el corazón es la glándula endocrina más importante del cuerpo. En respuesta a nuestra experiencia del mundo, produce y libera una hormona importante, ANF (Atrial Natriuretic Factor) (Factor Natriurético Atrial), que afecta profundamente las funciones del sistema límbico o “cerebro emocional”. Esto incluye el área del hipocampo donde la memoria y el aprendizaje tienen lugar, y también los centros de control de todo el sistema hormonal.
Los neurocardiólogos han encontrado que del 60 al 65% de las células del corazón son en realidad células neuronales, y no células musculares como se creía anteriormente.
Son idénticas a las células nerviosas en el cerebro, operando a través de los mismos enlaces, los ganglios, con las mismas conexiones dendríticas-axonales que en el cerebro, y utilizan los mismos neurotransmisores.
Cambiando nuestra conexión con el corazón podemos modificar también el cerebro: si las señales cardiacas son caóticas, este caos se refleja en ciertas áreas cerebrales; si aprendemos a gestionar estas señales y a transformarlas en señales coherentes, se abren cerebralmente también nuevos campos de percepción que nos permiten pensar con más claridad.
Nuestras percepciones entonces cambian y podemos ver más aspectos de la realidad y relacionarnos con ella de forma más profunda y satisfactoria: somos más conscientes de lo que pasa alrededor nuestro, más sensibles hacia los demás y aumenta nuestra autoconsciencia de lo que sentimos y pensamos.
En realidad, de una forma intuitiva y sabia, esta conexión corazón-cerebro y su poder para grandes transformaciones, no es algo nuevo.
Como sucede a menudo, la ciencia confirma lo que la humanidad sabia conocía desde hace miles de años: el poder transformador de soltar la experiencia de vivirnos “fragmentados” y recuperar la experiencia del todo integrado que somos.
Esto es exactamente lo que sucede cuando nos vivimos desde una atención sostenida, desde una consciencia ecuánime, desde una experiencia Mindfulness."(Don Emilio Garza en su blog Mindfulness Atención Plena")

Maria Arboleda en su blog La Cuarta Morada explica:
Los especialistas en neurocardiologia han descubierto que tenemos un cerebro en el corazón compuesto por más de 40.000 neuronas de diferentes tipos junto con una compleja red de neurotransmisores, proteínas y células auxiliares que actúan independientemente de la cabeza.Los latidos del corazón no son simplemente pulsaciones mecánicas de bombeo. Poseen un lenguaje inteligente que influye en nuestra manera de percibir el mundo y reaccionar ante él.
 Todos los latidos del corazón están vinculados al cerebro, influyendo continuamente en nuestras percepciones y nuestra conciencia. Robert Cooper, doctor en filosofía, dice que el corazón no sólo está abierto a nuevas posibilidades, sino que las examina activamente e incluso busca una nueva comprensión, intuitiva.

Después de una extensa investigación, uno de los pioneros en neurocardiología, el Dr. J. Andrew Armour, introdujo el concepto de "un cerebro funcional en el corazón" en 1991. Su trabajo reveló que el corazón tiene un complejo sistema nervioso intrínseco que es lo suficientemente sofisticados para calificarlo como un "pequeño cerebro". El "cerebro del corazón" es una intrincada red de varios tipos de neuronas, neurotransmisores, proteínas y las células de soporte como los que se encuentran en el cerebro propiamente dicho. Tan elaborado circuito le permite actuar con independencia del cerebro del cráneo - para aprender, recordar, y hasta sentir e identificar. En el libro de neurocardiología, editado por el Dr. Armour y el Dr. Jeffrey Ardell, se ofrece una visión completa de la función intrínseca del sistema nervioso del corazón y el papel de la red neuronal autonóma central y periférica en la regulación de la función cardíaca.

 El sistema nervioso del corazón, contiene alrededor de 40.000 neuronas, llamadas axones sensoriales, que detectan las hormonas circulantes, neurotransmisores y mide la información acerca del ritmo cardíaco y la presión. Lo que traduce en impulsos neurológicos y los envía desde el corazón hacia el cerebro a través de numerosas vías aferentes. Tambien a través de estas vías nerviosas que las señales de dolor se envían al cerebro. Estas vías nerviosas aferentes entran en el cerebro en un área llamada el bulbo raquídeo, situado en el tronco cerebral. Estas señales tienen un papel regulador sobre muchas de las señales del sistema nervioso autónomo que fluyen del cerebro al corazón, los vasos sanguíneos y otras glándulas y órganos. Estas señales, también llegan hasta los centros superiores del cerebro, donde pueden influir en la percepción, la toma de decisiones y otros procesos cognitivos.El Dr. Armour describe el cerebro y el sistema nervioso como un sistema de procesamiento y distribución en paralelo que consiste en centros de procesamiento neuronal por todo el cuerpo distribuidos en grupos separados, pero en interacción constante. El corazón tiene su propio sistema nervioso intrínseco que opera y procesa la información independientemente del cerebro o del sistema nervioso. Esto es lo que permite un trasplante de corazón: Normalmente, el corazón se comunica con el cerebro a través de las fibras nerviosas que discurren a través del vago y la columna vertebral. En un trasplante de corazón, estas conexiones nerviosas no se vuelven a conectar durante un período prolongado de tiempo, en todo caso, sin embargo, el corazón trasplantado es capaz de funcionar en su nuevo huésped a través de la capacidad de su sistema nervioso intrínseco.

Ante semejantes declaraciones científicas no podemos sino reconocer que hemos de hacerle un hueco al Corazón en nuestra apretada agenda mental.

¿Le hacemos un hueco?


La realidad que vivimos se puede cambiar desde el Corazón: esa parte de nuestro Ser que es Inteligente, intuitiva, compasiva, paciente y sobre todo poderosa en su persistente presencia silenciosa y serena.

Y con nuestro corazón y nuestra mente en coherencia vamos a cambiar nuestro mundo interior y su reflejo: el mundo que nos rodea...(CONTINUARA)

NOTA:
Entrena tu Coherencia Cardiaca.
Existe un sencillo ejercicio que ahora te describo, desarrollado por el Instituto HeartMath de California, pioneros y con 20 años de investigación sobre el corazón, que sirve para entrenarlo a latir de forma Coherente, enviando señales al cerebro para que elimine el estrés mediante un proceso fisiológico que reduce las hormonas del estrés y aumenta las hormonas “positivas”.

Consiste en cuatro pasos:
1. Respirar en el Corazón:
Pon tu mano en el centro de tu pecho, a unos 10 cm. debajo de tu garganta. Respira con tu conciencia en este espacio, como si el aire entrase y saliese por el centro de tu pecho de forma que al inspirar sientes como se ensancha tu caja torácica y empuja tu mano.

2. Visualizar algo agradable:
Al tiempo que respiras en tu corazón, visualizas cosas en tu mente que te hacen sentir feliz. Estas visualizaciones han de provocar en ti sensaciones de bienestar, amor o agradecimiento. Practícalo durante unos 3 minutos.

3. Traslada las imágenes a tu corazón.
Manteniendo la respiración del primer paso, imagínate que mueves las imágenes y aparecen debajo de tu mano en el pecho. Con un poco de práctica sentirás estas imágenes agradables  en tu pecho.

4. Sentir la emoción en tu corazón.
Cuando empiezas a sentir la emoción placentera en tu pecho, puedes ensanchar con tu respiración el espacio en tu pecho y ampliar la emoción. Cuando lo vas consiguiendo, el estrés desaparece.


De interes : EL CAMINO DEL CORAZON



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